sábado, 19 de febrero de 2011

Grandes patriotas de San Sebastián

San Sebastián de los Reyes no tuvo la fortuna de haber dado grandes figuras a la epopeya, pero la luz de sus hijos también destella en los cielos de la Patria. Aun cuando puedan considerarse que no son estrellas de primera magnitud, si encienden la inmensa luminaria heroica y muchos nombres no los recoge la historia. Próceres que dieron su grito de libertad en la lucha independentista; “sangre de sus hijos y cal de sus huesos están regados anónimamente por mil caminos venezolanos…”.

Entre ellos el Teniente de Infantería Francisco Muñoz, el Capitán de Caballería Francisco Antonio Lorca, los Generales Wenceslao Casado y José Antonio Lara. También quienes representaron a la noble ciudad el 05 de Julio de 1811, Francisco Javier Ustàriz, Martín Tovar Ponte y Felipe Fermín Paúl. Don Guillermo Zarrasqueta, Alcalde y Presidente de la Congregación Electoral del Cantón compuesto por los Distritos San Sebastián, Orituco y Valle de la Pascua. Zarrasqueta fue fusilado por orden de Boves en la Plaza Mayor de San Sebastián el 25 de Agosto de 1814. A todos ellos y otros tantos mas, gratitud, devoción y recuerdo. Sus nombres y su ejemplo deben servir de enseñanza y orgullo al Estado Aragua.

TENIENTE FRANCISCO MUÑOZ
El Teniente de Infantería Francisco Muñoz nació en San Sebastián de los Reyes en 1801, pues según su Hoja de Servicio en noviembre de 1830 contaba 29 años de edad. El 1° de marzo de 1816, muchacho apenas adolescente de 14 años, entraba a servir de soldado en el Batallón Barlovento y como tal participó ese año y el siguiente en la Campaña del Centro. En agosto de 1817 pasó al Batallón Valeroso, y por su comportamiento denodado fue nombrado Cabo 2° el 1° de octubre de ese año 17, y seis meses más tarde era ascendido a Cabo 1°. Con este rango luchó bajo las órdenes del General José Francisco Bermúdez, en la región oriental. El 30 de mayo de 1818 sufrían la derrota del Puerto de la Madera, a una legua de Cumaná, ganada por el Gobernador realista Tomás de Gires. Bajo las órdenes del Coronel Domingo Montes peleó en Carúpano, y a las del General Agustín Armario en Güirintar.

En marzo de 1819 pasó Muñoz al Batallón Restaurador, y el 10 de julio era ascendido a Sargento 2U. Un año después, el 20 de julio de 1821 era ascendido a Sargento 1°. Con este grado combatió a las órdenes del General Bermúdez en el sitio y toma de Cumaná, el 16 de octubre de 1821, que marcó la liberación definitiva de esta ciudad. En agosto de 1823 el Sargento Muñoz pasaba a servir en el Batallón Anzoátegui, llamado también Valeroso Anzoátegui de la Guardia. Participó luego en la Campaña Libertador del Perú, y el Consejo de Gobierno de esa Nación le conferia el 6 de agosto de 1826, la Medalla y Busto del "Padre Insigne de la Patria Simón Bolívar". Conforme al Diploma firmado por el vicepresidente Hipólito Unanue: "Esta prenda de valor inestimable a los ojos de la libertad y de la justicia, al paso que acredita la gratitud peruana, debe mirarse como el más honroso distintivo de los calores varones, que reuniendo sus esfuerzos a los del primer campeón de la independencia, han cooperado a romper nuestras cadenas, y a establecer el imperio de la voluntad general. Por tanto, conformándose con el artículo 9° del mismo decreto, ha dispuesto se conceda una de aquellas al Teniente Francisco Muñoz, para que lleno de un noble orgullo por la parte que le ha cabido en empresa tan heroica, pueda trasmitirla a sus descendientes como un testimonio de recompensa a sus virtudes, y de reconocimiento al héroe, en cuyo honor es instituida".

Aún cuando en dicho Diploma se le daba el titulo de Teniente, quizás porque alcanzó ese grado en el Perú, en su Hoja de Servicio seguía apareciendo como Sargento 1°, grado en el cual tenía 6 años y medio. Al llegar el Libertador a Caracas en 1827, en su último viaje a la tierra natal, reparaba este injustificado olvido. El 5 de febrero de 1827 el Libertador ascendía a Muñoz, a Segundo Subteniente vivo y efectivo de la Guardia, con antigüedad de 13 de junio de 1826. Cuatro meses después, el 11 de junio de ese año 27, el Libertador volvía a ascenderlo a Segundo Teniente de la Primera Compañía del referido Cuerpo.

En 4 de diciembre de 1830 se le daba licencia indefinida al Teniente Francisco Muñoz, con goce de la tercera parte de su sueldo. Al año siguiente se le volvía a llamar temporalmente al servicio, y en 1837 era designado por el Presidente Soublette, Ayudante Mayor del Batallón de Milicias de Cumaná. Había casado en esa ciudad de Cumaná con Dionisia Acuña, nativa de allí, y procrearon un hijo nombrado Pedro Toribio, cuyos padrinos fueron Bartolomé Milá de la Roca y Egidia López. El Teniente Muñoz hizo de Cumaná su segunda tierra natal, y allí fallecía el 12 de octubre de 1852.

CAPITÁN FRANCISCO ANTONIO LORCA
El Capitán de Caballería había nacido posiblemen¬te en 1780, pues al ser licenciado en 1830 decía tener 50 años de edad. Su actividad militar fue muy intensa desde los mismos inicios de la revolución, participando en más de 25 combates y acciones y derramando su sangre. Es verdaderamente asombroso, que no obstante haber recibido en las primeras luchas dos gravísimas heridas en la cabeza, que le hienden el cráneo y le reducen su capacidad operativa, continúa participando con la misma intrepidez en el resto de la guerra.

Al iniciarse los primeros movi¬mientos revolucionarios, Lorca se afilia decididamente a la causa republicana. El 4 de mayo de 1812 sentaba plaza de Teniente en el Escuadrón de Caballería de Guaruto, en Maracay, a las órdenes del Comandante General de Caballería Gregorio Mac Gregor. Cuatro días después entraba en acción, y a las órdenes del dicho Jefe se batía en Los Guayos contra Monteverde, que los derrotó. Con este mismo Jefe participaba días más tarde en el combate del Portachuelo de Guaica, en donde triunfaron del enemigo. A las órdenes del Generalísimo Francisco de Miranda combatía en el mes de junio de ese año 12, en las acciones triunfantes de La Victoria y las alturas de la Otra Banda en esta misma ciudad, contra Monteverde.

Después de la victoriosa Campaña Admirable, Lorca volvió ardorosamente a la lucha. En el Escuadrón 1° de Aragua y bajo las órdenes del Libertador, combatía en ese año 13 en los triunfos de Bárbula el 30 de septiembre contra el Coronel Remigio Bobadilla, y en los de Vigirima contra el Coronel José Miguel Salomón, del 23 al 25 de noviembre. A finales de ese mismo año 1813 y a las órdenes del Comandante José Jugo, luchaba en la Guerrilla de La Arenosa. El 3 de febrero de 1814 combatía a las órdenes de Campo Elias contra Boves, en la batalla de La Puerta, y recibieron una fuerte derrota. Bajo el mismo Campo Elias acudía luego a La Victoria, en auxilio del General José Félix Ribas, en donde entraron triunfantes. A continuación forma parte de la Guerrilla de Las Guasonas, bajo el Comandante Francisco Ponce. El 25 de marzo de ese año 1814 a las órdenes del Libertador, combate victoriosamente en la acción de San Mateo contra Boves, y luego en la de Macapo. Bajo et comando del Coronel Tomás Montilla pelea otra vez contra Boves en el triunfo de Yuma. En la jornada que hizo de Valencia al Arao y en su encuentro con una partida realista en el sitio de Los Pegones, recibió dos tremendas heridas en la cabeza y estuvo a punto de perder la vida. El General Santiago Marino a cuyas órdenes iba, certificaba años más tarde: "me consta que el Capitán de Caballería Francisco Antonio Lorca, mandando como Teniente un piquete de su arma, entre Los Pegones y El Arao el año de 1814 sostuvo un choque de armas con fuerzas mayores del enemigo, resultando gravemente herido en el pescuezo y en la cabeza y perdiendo una porción del cráneo, de modo que puede decirse salvó milagrosamente; llevando desde entonces su vida sumamente expuesta, como puede suponerse que la tiene un hombre que tiene el cerebro descubierto en la parte superior de la cabeza, no obstante lo cual prestó después muchos e importantes servicios". Convaleciente todavía de esas heridas volvió a entrar en acción, y participó en la batalla de Maturin el 11 de diciembre de ese año 14, a las órdenes de los Generales Ribas y Bermúdez.

Desperdigado después en esos llanos orientales, al reiniciarse la lucha se reincorpora en el Escuadrón Cha-viripa, a las órdenes del General Manuel Sedeño, y toma parte en diversas escaramusas. En esa situación tan fluida que se vive en esa época en aquellos llanos, de marchas y contramarchas, de huidas y ataques, de partidas que se formaban y deshacían y volvían a rehacerse, Lorca actúa también bajo el comando de los Generales Bermúdez y Piar. En 1817 había pasado a Guayana y a las órdenes del General Manuel Piar triunfa en la batalla de San Félix. Poco después a las órdenes del Libertador, participa en el sitio y expugnación de Angostura. El 8 de octubre de ese año 17 era ascendido a Capitán, y con tal grado concurre al año siguiente a la Campaña del Centro. A las órdenes del Libertador participa en las acciones de la Mesa de Calabozo, el 12 de febrero de 1818, contra el General Pablo Morillo, y en la del Sombrero al 16 de dicho mes, también contra Morillo, Fue enviado en comisión por el Libertador a las Plantaciones de Guaruto, a reunir la gente que pudiese acompañarle, y trajo de allí 300 hombres que se incorporaron al Ejercito Patriota.

Combatió en la Batalla del Semen, el 16 de marzo, en donde fueron derrotados por Morillo; y el 26 de marzo en Ortiz contra el General La Torre. Participó luego en la expedición del General José Antonio Páez sobre Cojedes, que fue derrotado allí el 2 de mayo de ese año 18. Lorca continuó después en las Caballerías de Sedeño, en los Llanos y Oriente, tomando parte en diversos encuentros. En 1819 se había incor¬porado en las fuerzas del General Santiago Marino, y el 12 de junio ganaban la acción de Cantaura contra el Co¬ronel realista Eugenio Arana. Lamentablemente nada dice la Hoja de Servicios sobre sus actuaciones en los años posteriores, aún cuando con toda seguridad se mantuvo hasta su licénciamiento. En 1829 aparecía desempeñando la comisión de conducir la Columna del General José Laurencio Silva a Banco Largo. Y más luego marchaba a Cunaviche con el Coronel Facundo Mirabal, a impedir un levantamiento de indígenas en esa región.

En diciembre de 1830 cuando fue licenciado del Ejército, militaba en el Regimiento de Guías al mando del Coronel Remigio Lara, y tenia enton¬ces 18 años, 8 meses y 29 días de abnegado servicio a la República. El Capitán Lorca se retira luego a vivir en el pueblo de Guadarra, en donde se encontraba avecindado en 1846, cuando solicitaba una pensión de inválido. Certificaban sobre sus servicios prestados a la patria, el Coronel Juan Antonio Mirabal, los Co¬mandantes Napoleón Villapol y Miguel Pérez, y el General Santiago Marino. En esa ocasión lo reconoce un facultativo allá en San Fernando de Apure, en donde tramitaba su petición, y da su informe sobre cuatro cicatrices de heridas leves y dos muy graves en la cabeza. A pesar de los muchos servicios a la patria consignados en su Hoja Militar, los trámites burocráticos le retardan la pensión al viejo y achacoso Capitán Lorca. Debe conferir poder desde San Fernando de Apure al Sr. Rafael Acevedo en Caracas, para que le gestione su asunto, y éste lo sustituye luego en el Sr. Diego Barrios. Debido a sus diligencias, la Secretaria de Guerra mandó el año 50 que se ampliara la prueba facultativa, y lo reconociera otro médico designado por el Gobernador de Apure.

Asi lo hizo el 3 de julio de 1850 en San Fernando, el Licenciado Bonifacio Umanés, quien en su informe pericial certificaba: "que teniendo de manifiesto en la misma Gobernación para verificar el examen de las heridas cicatrizadas, al Sr. Francisco Lorca, lo hizo en efecto y de él resulta, que aquel señor tiene dos grandes cicatrices en la cabeza, la una como de cuatro pulgadas de longitud y una poco más o menos de profundidad, situada en la parte lateral izquierda superior, y de arriba abajo del cráneo, de modo que parece hecha con un instrumento tan fuerte como el que se necesita para abrir casi todo el hueso parietal. La otra está situada de atrás adelante en la parte lateral derecha, en la dirección de la base del cráneo, y su dimensión es desde la nuca hasta el ángulo de la quijada inferior. La gravedad de ambas heridas es tal, que muy bien pueden llamarse mortales,..." El expediente no contiene ninguna decisión sobre la pensión solicitada, y posiblemente el viejo Capitán Francisco Lorca se murió allá en Guadarrama, sin haber recibido nada de la patria a la que entregó tanto.

PEDRO ALDAO
Pedro José Aldao, nace en Caracas en el año de 1771 (finales del siglo XVIII), hijo de Manuel Aldao, natural de Galicia (España), quien formaba parte del Batallón de Infantería de Santa Fe y Plaza Mayor del Batallón de Pardos de Aragua. A los 20 años, Pedro Aldao en su condición de cadete del Batallón Caracas se embarco de guarnición haciendo servicio de Oficial en la escuadra al mando de Don Gabriel de Aristizábal el día 2 de Diciembre de 1793 y desembarco en Santo Domingo el 4 de Mayo de 1796, donde permaneció hasta el 23 de Julio de 1799

Al comenzar la lucha de independencia Pedro Aldao tomó las armas republicanas e intervino en numerosos combates llegando a alcanzar el grado de Coronel, pero la suerte le fue adversa, pues el 8 de Diciembre de 1813 fue batido por Boves en el paso de San Marcos inmediato a Calabozo, el jefe republicano viendo ultimada su gente y con pocos compañeros combatió de pie hasta caer en un gesto de extremo valor. Para atemorizar mas a los patriotas de Guárico y Apure, Boves hizo que le cortasen la cabeza al valiente Aldao para que la colgasen en un lugar público y que sirviese de escarmiento a quienes habían seguido la idea emancipadora del malogrado patriota. Nos refiere Argenis Méndez, cronista del Estado Apure, que esa cabeza permaneció colgada en un palo hasta 1818 cuando el General José Antonio Páez tomó la ciudad de San Fernando y la hizo bajar para darle cristiana sepultura

GUILLERMO ZARRASQUETA
"... La Patria se pone en nuestras manos, su felicidad, su prosperidad, y aún me atrevo a decir su total exterminio, depende quizá del buen o mal uso que hagamos de una autoridad depositada en nosotros: nuestra voz va a señalar a los Legisladores de la Nación, a los moderadores de la voluntad general, a los depositarios de los derechos de cada uno y de todos los habitantes de estas Provincias... a aquellos que constituidos en el ejercicio de la Soberanía se desvelen día y noche con el sacrificio de su salud y vida, en procurar la prosperidad, la tranquilidad y felicidad pública. A la verdad, señores, que tan sublimes encargos no podrán desempeñarse por talentos medianos y vulgares, ni por hombres poseídos de las pasiones, ni por personas que no se encuentren inflamadas del más ardiente patriotismo".

"Por consiguiente, nuestras miras deberán dirigirse en la elección que vamos a practicar, a aquellos ciudadanos que reúnan talento, probidad y patriotismo, que indispensablemente se requieren para llenar este delicado encargo con utilidad pública. Pasemos pues, señores, a servir a la Patria con amor, a corresponder a la confianza de nuestro Pueblo con honor, y procurar al mismo tiempo concillarnos la esúmación pública por premio de nuestra probidad y de nuestro acierto".

Estas son palabras del discurso pronunciado por el Alcalde de San Sebastián de los Reyes, Don Guillermo Zarrasqueta, al instalar, como Presidente, la Congregación Electoral del Cantón compuesto por los Distritos San Sebastián, Orituco y Valle de La Pascua. El Distrito San Sebastián comprendía, además del pueblo capital, los pueblos de San Juan de los Morros, San Casimiro, San Francisco de Cara y Carmen de Cura. Estaban todos reunidos el día 20 de octubre de 1.810 para elegir los tres Diputados que nos representarían en el Soberano Congreso Nacional que el día cinco de julio del siguiente año declararía solemnemente la Independencia de nuestra Nación.

Zarrasqueta era español, sin embargo aquí expresa: "pasemos a servir a la Patria con amor, a corresponder a la confianza de nuestro Pueblo con honor", sinceras palabras, porque lo demostró luego con sus actuaciones, sus sacrificios y, final¬mente con su vida.

En la biografía de José Félix Ribas, Don Juan Vicente González nos cuenta de la angustia y agitación de este General Patriota por la unión de americanos y españoles en la causa de nuestra independencia y cita entre los principales españoles nombrados como jefes de las milicias los siguientes: Dn. Miguel Marmión, Dn. Juan y Dn. Lorenzo de la Romana, Dn. Manuel y Dn. Pedro Aldao, Dn. Miguel y Dn. Pedro Pineda, Dn. José Urrieta, Dn. Pedro Pons, Dn. José Miguilareña, Dn. Macedonio Oliva, Dn. Juan Puyol, Dn. Mariano y Dn. Ambrosio Ibarra, Dn. José Antonio Sancues, Dn. Ramón de íbarrolaburo, Dn. Pantaleón Colón y Dn. Antonio Guzmán. Pero más adelante asienta: "... que sus compañeros en la Junta no se habían equivocado en los jefes que dieron a la milicia, pues de todos solo Colón, Guzmán y Pons se separaron de la causa americana; los otros nos acompañaron en la próspera y la mala fortuna, y fueron a morir en las Colonias o perecieron como buenos en los campos de batalla. Venezuela se gloría con los nombres de Jalón, Villapol, Lazo, Campo Elias, Masa, Ruíz, Sola y mil otros, dignos de renombre eterno en nuestras anales".

Dentro de esos "mil otros" se cuenta a Don Guillermo Zarrasqueta, olvidado casi totalmente del pueblo de San Sebastián que escogió voluntariamente para quererlo y servirle desempeñando muchos cargos honoríficos, dedicado al trabajo dentro del campo del comercio, la agricultura y la cría, contribuyendo así, naturalmente, a la prosperidad de la región.

Se dice que entre sus muchos clientes llaneros figuraba el expresidiario José Tomás Boves a quien compraba ganado y le vendía mercancías; pero cierta vez descubrió que Boves le enamoraba a una de sus hijas y como para entrar a formar parte de la familia, que era muy culta, honorable y respetada, no lo consideraba digno, lo hizo botar de su casa con los criados terminando así la amistad y las relaciones comerciales de varios años entre Don Guillermo Zarrasqueta y el traficante Boves de Calabozo.

Zarrasqueta no está solamente, como ya dije, casi olvidado del pueblo de San Sebastián, sino que también es para las nuevas generaciones un desconocido, como lo son muchos otros proceres que dieron su vida por la libertad de la Nación. Ahí están, entre los señalados por Dn. Juan Vicente González, los hermanos Manuel y Pedro Aldao, también ilustres desconocidos a pesar de que mi Escuela, convertida hoy en Grupo Escolar de San Sebastián de los Reyes lleva el nombre de "Pedro Aldao".

Aquí es bueno notar como casi todos los españoles cultos que residían en Venezuela en esa crítica época de mantener la independencia se sumaron decididamente a ella, mientras que los vulgares y mediocres como Boves, Rósete, Zuazola, etc. lucharon abiertamente por la monarquía como pretexto, pues lo que en sí persiguieron fue el saqueo y la venganza, causando grandes estragos a la Nación y el mayor baño de sangre sufrido por Venezuela. Fueron justamente los años de 1.813 y 1.814 los peores para la causa de nuestra independencia. Boves, conocedor de los llanos del país y muy relacionado con la concentración de hombres de toda calaña que se refugiaban en Guayabal, usó hábilmente su influencia dentro de ellos para reclutar la mayor cantidad de gente y ganado para su causa. Sus tropas llegaron a sumar más de cuatro mil hombres dispuestos a aniquilar a los patriotas para lo cual Boves les ofrecía en recompensa cuanto pudieran saquear de las poblaciones que tomaran.

En esas circunstancias tan difíciles, El Libertador encarga al Comandante Pedro Aldao la defensa de Calabozo. Como contaba con muy poca tropa, menos de mil hombres, Don Pedro Aldao resuelve, muy prudentemente, proteger a los pobladores haciéndolos emigrar hacia El Sombrero y Ortíz y regresa luego por el camino del Rastro hasta el Sur de Calabozo, cerca de unos corrales, en el Paso de San Marcos. El 14 de diciembre de ese año 13 le caen encima las hordas de Boves haciendo una verdadera masacre después de una corta batalla. Muy pocos lograron huir y salvarse. Dn. Pedro Aldao quedó muerto en la lucha y fue descuartizado, como acostumbraban los realistas en esa época, para amedrentar a los republicanos.

En la autobiografía del General José Antonio Páez, al narrar su entrada a la ciudad de San Fernando de Apure el año de 1.818, se encuentra la siguiente nota que transcribo: "En la plaza principal encontramos la cabeza del honrado, del valiente, del finísimo caballero comandante Pedro Aldao, puesta por escarnio en una pica, de orden de Boves, que la remitió desde Calabozo como trofeo. Al apearla para hacerle honores y darle sepultura cristiana, encontramos dentro de ella un pajarillo que había hecho en la cavidad su nido y tenía dos hijuelos. El pájaro era amarillo color distintivo de los patriotas". Por su parte el hermano, Coronel de Ingenieros Don Manuel Aldao, lo encontramos ese mismo año de 1.813 bajo el mando de Campo Elias defendiendo desde La Cabrera los Valles de Aragua. El 12 de febrero de 1.814 Campo Elias y Manuel Aldao llegan en auxilio de los patriotas que heroicamente defendían la ciudad de La Victoria al mando del Gral. José Félix Ribas decidiendo así el triunfo de esta batalla donde combatían los estudiantes caraqueños.

Tanto Campo Elias como Manuel Aldao murieron poco tiempo después de esta memorable batalla cuya fecha hoy se celebra como el "Día de la Juventud". Campo Elias a consecuencia de las heridas que recibió en la batalla de San Mateo del 28 de febrero y Manuel Aldao el 15 de junio en la segunda batalla de La Puerta. Dentro de los que lograron salvarse en retirada con El Libertador de, esta desastrosa batalla de La Puerta se encontraba el Comandante Don Guillermo Zarrasqueta.

Volviendo a la vida ciudadana de estos proceres antes del año de 1.810, nos encontramos entre los notables de nuestro pueblo a Don Guillermo Zarrasqueta, hijo de Don Francisco Zarrasqueta y Doña Teresa Urribarrí, nacido en Bilbao (España) y casado en San Sebastián de los Reyes (Venezuela) el 4 de octubre de 1.792 con la villacurana Doña Josefa Fonseca Pu¬lido, hija de Don Francisco Fonseca y Doña María Pulido, constituyendo así uno de los hogares más honorables del San Sebastián colonial. Se destacaba Zarrasqueta por su cultura, inteligencia y nobles condiciones personales que lo llevaron a ejercer muchos cargos honoríficos y ser uno de los principales representantes de la ciudad.

Fue miembro de la Cofradía de Ntra. Sra. de La Caridad la cual dirigió como Mayordomo el año de 1.799. En su hogar brillaba el encanto de su esposa y tres hijas: Isabel, Rafaela y Francisca, que crecían al igual que su fortuna que iba adquiriendo a través del honrado trabajo en el comercio, el cultivo de añil y la cría del ganado que lo presentaban económicamente dentro de los pudientes del pueblo.

Siendo Alcalde Primero de la ciudad fue elegido junto con el Pbro. Cristóbal de Acosta, Don Vicente Gamarra, Don Miguel Casado de Galbán, Don Luis Francisco Luque y Don José Castro en las elecciones practicadas en setiembre de 1.810 como electores en representación de la Parroquia. Don Guillermo Zarrasqueta presidió la Congregación Electoral del Partido Capitular de San Sebastián que reunidos el día 20 de octubre con los Electores designados por las demás Parroquias del Partido eligieron como Diputados al Congreso Nacional a los señores Don Francisco Javier Ustáriz, Dr. Juan Germán Roscio y Don Martín Tovar Ponte. Tanto Ustáriz como Roscio resultaron elegidos por San Sebastián y por Calabozo, por lo que en Caracas la Junta Suprema procedió a ubicarlos por sorteo conforme lo previsto en el Reglamento, quedando Ustáriz en representación de San Sebastián y Roscio de Calabozo y, en su lugar, fue designado el Dr. Felipe Fermín Paúl como tercer Diputado por San Sebastián.

Desde el mismo momento en que Don Guillermo Zarrasqueta presidió la Congregación Electoral en San Sebastián y pronunció su brillante discurso, elogiado y publicado en la Ga¬ceta de Caracas el 23 del mismo mes de octubre, cambió por completo el curso de su vida que siguió fielmente ligado a todos los acontecimientos de nuestra Nación para mantener su independencia.

Decididamente se afilió al bando republicano y pasó a militar bajo las órdenes del Generalísimo Miranda hasta el momento de la Capitulación. Afortunadamente no se tomaron entonces represalias contra él y su familia durante la ocupación de Monteverde. Recuperada la República por El Libertador después de la Campaña Admirable, volvió a las armas actuando como Ayudante Mayor de Campo en el Batallón Barlovento, bajo las órdenes de Campo Elias hasta la muerte de éste en San Mateo. Luego de la derrota infligida por Marino a Boves en Boca Chica el 31 de marzo, Boves se retira a Calabozo a reponer sus tropas y Bolívar junto con Marino reorganizan los ejércitos y disponen dividir las fuerzas para favorecer la adquisición de alimentos y pertrechos. Zarrasqueta quedó como Primer Comandante al mando de una guarnición en Villa de Cura. Como la situación del Gobierno era muy crítica, Zarrasqueta dispuso de sus bienes personales para alimentar, vestir y apertrechar los hombres bajo su mando, más de trescientos efectivos.

Este solo gesto sería más que suficiente para recordarlo con cariño y agradecimiento, sin embargo, no se ha honrado su memoria colocando su nombre a una calle, una plaza, una escuela, un barrio o cualquier otro sirio público de San Sbastián.

La guarnición de Villa de Cura no participó en la primera batalla de Carabobo del 28 de mayo, donde las tropas al mando de Bolívar y Marino derrotaron las realistas al mando de Cajigal, Ceballos y Calzada; pero participaron en la segunda de La Puerta del 15 de junio donde Zarrasqueta, como dije antes, logró retirarse con el grupo de oficiales que acompañó a Bolívar en su estratégica retirada.

Con la desastrosa derrota de La Puerta la situación se tornó muy difícil para los patriotas y las fuerzas enemigas tenían casi libre la toma de Caracas, por lo que el Libertador dispone la Emigración a Oriente. Con el fin de retardar la entrada a Caracas de las avanzadas de Boves que ya estaban en las cercanías, Zarrasqueta salió con el resto de tropas que aún quedaba y en una escaramuza en el sitio de La Majada, cerca de Antimano, fue derrotado. Zarrasqueta logró ocultarse en la casa del Dr. José Suárez de Aguado, Canónigo de la Catedral de Caracas, de quien era conocido, pues era tío del Párroco de San Sebastián Dr. José María Aguado de Suárez, ferviente republicano que había atendido y hasta alimentado en su Parroquia a las tropas patriotas y que también se encontraba en Caracas con algunas personas de San Sebastián dispuestos a marcharse al Oriente con el Libertador.

Alguien delató el paradero de Don Guillermo Zarrasqueta y por orden expresa de Boves fue remitido preso a San Sebastián y fusilado en presencia de su familia en la Plaza Mayor el día 25 de agosto de 1.814. Su cabeza fue cortada y colocada en una picota en la misma Plaza y le confiscaron todos sus bienes dejando a la viuda y sus hijas en la más completa miseria.

El Padre Aguado también fue preso y enviado a España. Este Ilustre Procer, que no habiendo nacido en esta tierra la amó tanto y dio por su libertad e independencia todo cuanto tenía, auténtico sansebastianero de todo corazón, merece repito, el reconocimiento del recuerdo y gratitud en una obra pública de este pueblo.

Fuente: sansenet.net

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